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Participar por cuarta vez en el Festival Internacional de Escultura Camille Claudel de La Bresse ha sido nuevamente una experiencia profundamente enriquecedora, tanto a nivel artístico como humano.
Durante estos días he tenido la oportunidad de compartir trabajo, ideas y convivencia con escultores y escultoras llegados de diferentes partes del mundo, cada uno con su propia sensibilidad, lenguaje y manera de entender la escultura. Ese intercambio cultural y creativo es, sin duda, uno de los grandes valores de este simposio.
En esta edición he presentado el proyecto titulado “L’espace du bonheur” (“El espacio de la felicidad”), una obra concebida como una reflexión sobre la fragilidad del equilibrio social y humano.
La escultura representa una pinza invertida mantenida abierta por dos dedos. La tensión ejercida por estos dedos genera un espacio interior que simboliza la armonía, la convivencia y la posibilidad de construir un lugar común basado en el respeto, la escucha y la solidaridad. Ese espacio es frágil y requiere cuidado constante; puede desaparecer fácilmente si predominan la indiferencia, la agresividad o la falta de empatía.
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Con esta obra he querido plantear una reflexión sobre nuestro tiempo y sobre la necesidad de recuperar valores esenciales para construir una sociedad más humana.
Comparto a continuación algunas vídeos del proceso de trabajo y de la obra terminada, que permite apreciarla desde todos sus ángulos.

El cierre de esta experiencia queda reflejado en una fotografía junto a los organizadores y artistas participantes, recuerdo de unos días intensos de trabajo, convivencia y creación compartida.
Guardo además un vínculo muy especial con La Bresse, ya que fue aquí donde participé por primera vez en un simposio internacional de escultura fuera de España. Conservo magníficos recuerdos de esta región y de sus habitantes, siempre cercanos, generosos y acogedores.
Ha sido un verdadero honor volver a participar en este festival, reencontrarme con artistas conocidos, hacer nuevas amistades y seguir creciendo dentro de este espacio internacional dedicado a la escultura contemporánea.

Gracias a la organización del Festival Camille Claudel y a todas las personas que hacen posible este encuentro artístico y humano.
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